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A los 200 años de su nacimiento: Ezequiel Zamora, General del Pueblo Soberano PDF Imprimir E-mail

 

Zamora

Publicado el 31/Ene 2017 / MINCI

Una bala traicionera le segó la vida al mes exacto de haber triunfado en la batalla de Santa Inés, pero en el tiempo Zamora ha quedado como uno de los símbolos revolucionarios de la Venezuela soberana, libre, revolucionaria y chavista, uno de sus subalternos de apellido Morón habría sido el que la disparó.

Por Antonio “Chino” Manrique.- Solamente cuatro días habían transcurrido de la esplendorosa batalla de Mucuritas, ganada por José Antonio Páez, cuando en la población de Cúa nació Ezequiel Zamora, quien al parecer vino al mundo signado por aquella victoria de los 1.100 hombres comandados por el entonces “Centauro de los llanos”, para llegar a ganarse el título de General del Pueblo Soberano, que encontraría la muerte cuando una bala traidora le segará la vida, en momentos en que venía de triunfar en la batalla de Santa Inés, librada contra los conservadores, comandados precisamente por el mismo que había vencido a los jefes españoles Miguel de la Torre y Sebastián de la Calzada, el 28 de enero de 1817, es decir, hace 200 años, en lo que constituye un acontecimiento que se ensambla con el bicentenario de quien fuera asesinado el 10 de enero de 1860, en el marco de la Guerra Federal.

Se hacen más ilustrativos estos hechos históricos en su bicentenario por la disposición asumida por el presidente obrero Nicolás Maduro Moros y su entorno gubernamental de conmemorar en grande los 200 años del natalicio de Ezequiel Zamora, uno de los personajes más relevantes de la conformación republicana de nuestra Venezuela, por cuanto fue quien encabezó la lucha de los federales contra los conservadores que se habían entronizado en el poder desde mayo de 1830, cuando aunado al derrumbe de la Gran Colombia, fue asesinado el Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, y finalmente, el 17 de diciembre de ese mismo año, murió el Padre Libertador Simón Bolívar, con lo cual la unidad que venía buscando también se fue al suelo y entró entonces el caudillismo como factor predominante en el área política, hasta fecha reciente, cuando el Comandante Eterno Hugo Chávez, insurgió con su “¡Por ahora!” y desde el mando presidencial, rescató ese rico pensamiento, que por cierto acaba de reunirse en República Dominicana, a través de la CELAC, en la cual no tiene cabida la OEA, que no es más que el “ministerio de colonias” que dirige el imperio norteamericano.

Sabemos que el caudillismo le dio paso a las dictaduras militares que luego del derrocamiento de aquellas que en los años cincuenta llamaban “la Internacional de las Espadas”, apoyadas por USA, surgieron los mandos políticos que en nuestro país, englobó a los integrantes del puntofijismo, integrado por AD, COPEI y URD, segregando a los comunistas, quienes en Venezuela fueron los que más íntegros se dieron en la lucha contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Sin obviar el papel que jugó en esa clandestinidad, el sector de Acción Democrática que en el 1960 rompió banderas revolucionarias y se fue a la lucha armada, luego de haber constituido el MIR, con el liderazgo de Domingo Alberto Rangel y Simón Sáez Mérida, entre muchos otros dirigentes.

 

Zamora en la secuencia histórica


Ezequiel Zamora Correa es uno de los venezolanos más de aquellos que vinieron al mundo en los años tormentos de la gesta emancipadora, que en el caso nuestro se concretó definitivamente en el 1823, luego que el 24 de junio de 1821, Bolívar triunfara en la Batalla de Carabobo y dos años más tarde se libran las batallas del Lago de Maracaibo (24 de julio de 1823) y de puerto Cabello ( entre el 7 y el 10 de noviembre de 1823), cuando nuestro territorio es totalmente liberado, precisamente por José Antonio Páez, quien derrota al último jefe español Sebastián de La Calzada, quien por mera casualidad, fue el segundo de Miguel de La Torre en la batalla de Mucuritas (28 de enero de 1817).

Los padres de Zamora fueron Alejandro Zamora y Paula Correa de Zamora, lo que le dio la identidad de Ezequiel Zamora Correa. Fue el segundo de los seis descendientes de esa unión. Otros dos varones y tres hembras complementaron la prole. Antonio, el primero, y luego vinieron Carlota, Genoveva, Raquel y Gabriel fueron sus nombres y siguieron en ese orden.
En el 1821, el mismo de la Batalla de Carabobo, murió el padre de Ezequiel, Alejandro Zamora. Fue una de las miles de bajas de los patriotas. A los cuatro años, en el 1825, la viuda, Paula Correa se vino a Caracas con su prole. En la capital, el niño, de apenas ocho años es inscrito en la escuela de primeras letras, regentada por el maestro Vicente Méndez.

Esta escuelita estaba situada en lo que constituía entonces la sede o Casa Municipal, en la esquina de Las Mercedes, que es precisamente donde se encuentra la Iglesia de Las Mercedes, que históricamente, tiene su peso específico en el marco de nuestro historial patriótico, pues, fue allí donde el padre José Félix Blanco llegó corriendo con su sotana levantada en búsqueda desesperada del padre José Cortés de Madariaga, en la mañana del 19 de abril del 1810, cuando los planes ya trazados y en pleno desarrollo, amenazaban con fracasar. Ya sabemos que el padre Madariaga, se dirigió con Blanco hasta la hoy Casa Amarilla y tuvo la osadía de señalarle con su mano derecha a la muchedumbre reunida en el escenario de lo que después del 1874, va a ser la Plaza Bolívar, que no, cuando el Capitán General Vicente de Emparan y Orbe, les consultó si querían que él los siguiera mandando… sabemos que la respuesta fue ¡no!..

 

Zamora en el campo revolucionario


Zamora había cumplido los 20 años, cuando se abre camino y se traslada a Villa de Cura, donde se instala como comerciante y negociante con ganado y mercancías secas. Por ese entonces surge en Caracas, el periódico El Venezolano, que es el vocero de los liberales. Tiene entonces 23 años y una capacidad de captación de los avances revolucionarios e ideológicos que se han venido conformando con los liberales, entre los cuales figura García su amigo desde la infancia.

En la imprenta de Valentín Espinal es impreso aquel medio, a cuyo frente está Antonio Leocadio Guzmán, como director y le acompañan Tomas Lander, Felipe Larrazábal, José de Austria, Tomás J. Sanavría, Jerónimo E. Blanco, Jacinto Gutiérrez y el mismo José María García, además de todo un conjunto de personajes de las letras e ideologías de aquellos momentos, no obstante el caudillismo imperante con Páez al frente, la mano de obra calificada de los obreros gráficos, los sastres y otras rudimentarias especialidades que van surgiendo, conjuntamente con la peonada y los propios esclavos, van acumulando inquietudes que de hecho convergen hacia el campo revolucionario.

Algunos terratenientes y ricos ganaderos han sido ganados por las ideas liberales y contribuyen con sus aportes para la edición del periódico, tales fueron los casos de Casiano Santana, Juan Bautista Mijares y un personaje bien destacado históricamente, como lo fue Francisco Rodríguez del Toro, el Marqués del Toro.

Para entonces Zamora con 24 años, amplía su incursión en el negocio de la venta de ganado vacuno y caballar, productos agrícolas, que lo llevan a transitar por otras poblaciones vecinas a su Cúa natal (actual estado Miranda), que conforman Guárico, Carabobo, Cojedes y Apure, como son, San Francisco, San Juan, El Pao, Calabozo. Esto le permite contactar a ricos ganaderos y dueños de extensos fundos y haciendas, donde las ideas liberales han dejado su huella que se hará sentir en la próxima década.

 

Páez domina con la oligarquía conservadora


Con Páez como gran jefe, los enfrentamientos se agudizan, después de abril de 1836 con la renuncia a la presidencia del doctor José María Vargas López. La llamada “Revolución de las reformas”, liderada por Santiago Mariño en julio de 1835, lo lleva definitivamente a esa renuncia a la presidencia. Quienes concluyen el período presidencial del doctor Vargas, son todos del bando pancista. Antes, en abril del 1834, había surgido la ley de “espera y quita”, que afianzaba más el dominio de los conservadores que no eran otros que los oligarcas, terratenientes, dueños del comercio, etcétera. El General Carlos Soublette, uno de los principales seguidores del “Catire Páez”, gobierna el último año y en el 1839, le hace entrega o le “devuelve a éste, el mando presidencial”.

Como en una especie de rebatiña, en el 1843, vuelve Soublette a la presidencia. Y en el 1847 surge la figura del general José Tadeo Monagas, con quien Páez piensa continuar ejerciendo su dominio, más, demostró desconocer a los hermanos José Tadeo y José Gregorio, quienes habrían de imponer su dominio hasta los días previos a la guerra federal en el 1859, en especial, el mayor de los hermanos.

 

La lucha armada y su condena a muerte


En los inicios de la década de los cuarenta, Zamora entra de lleno en los combates contra los conservadores, y en el 1846, está unido con Francisco José Rangel, y cuenta entonces con 29 años, pero dejemos que sea, José León Tapia, de cuya obra (extraordinaria, por demás) Por aquí pasó Zamora, tomaremos una parte, titulada la “semblanza del personaje”, que nos dice: “…Era alto y delgado de cuerpo, de nariz prominente, ojos azules y pelo castaño pasudo, como magistralmente lo describe don Laureano Villanueva. Menos de 30 años tenía cuando en el 1845 comenzaron las luchas profundas entre liberales arruinados y los oligarcas dueños del poder (…) Vivía en Villa de Cura, como pequeño comerciante, cuando empezó a hacerse eco de El Venezolano y la multitud de periódicos con que el Partido Liberal trataba de soliviantar a las masas, como única forma de defender sus intereses los criadores y agricultores, quebrados por carencia de circulante y la tremenda Ley del 10 de abril de 1834 (…) Por el desconocimiento de las elecciones de 1846, la represión permanente ante el movimiento popular, después de la fracasada entrevista entre Antonio Leocadio Guzmán, líder y demagogo liberal, y el General Páez, líder conservador, después de tantas glorias populares, Zamora insurgió en armas y por las sierras de Carabobo, deja su primera estela de victorias al lado de Rafael Flores, el Calvareño, del indio Rangel y de muchos otros. Al final fue derrotado y prisionero, salvado del fusilamiento por ocultar su nombre, condenado posteriormente a muerte y perdonado por la recia personalidad de José Tadeo Monagas, quien por un error de táctica del Partido Conservador, suplantó a Soublette en la Presidencia de la República. No así Rangel…”.

 

Zamora condenado a muerte


Así fue en efecto, el 14 de marzo de 1847, Rangel fue pasado por las armas. A los 11 días, el día 25 de marzo, le tocaría el turno a Ezequiel Zamora, pero es el caso, que en la presidencia estaba el mayor de los Monagas, José Tadeo, quien le conmuta la pena y es condenado a 10 años de prisión. De esta forma, Ezequiel Zamora, está en desgracia, cuando está también cumpliendo 30 años y se encuentra preso en Maracay. Entonces surge la decisión del presidente Monagas, quien el 24 de enero de 1848, después que violenta el Congreso, le conmuta la pena y lo reactiva en el ejército, cuando está por cumplir 31 años. De esa forma, Ezequiel Zamora escapa a la muerte fuera del campo de batalla y pasa a ejercer cargos gubernamentales, con lo que en el fondo, José Tadeo Monagas, le estaba reconociendo su posición victoriosa frente a los conservadores, a quienes él también estaba enfrentando desde el poder.

Es precisamente en este lapso en el cual Zamora contrae nupcias con Estefanía Falcón, hermana del mariscal Juan Crisóstomo Falcón, con quien conformaría una jefatura de los liberales que culminan en la guerra federal. Es notorio también que otro que cae en desgracia es Antonio Guzmán Blanco, condenado igualmente a la pena de muerte, de la cual lo salva el mismo Presidente Monagas y lo incorpora a su séquito. En el marco histórico que reúne Zamora, no se conoce descendencia con la hermana del mariscal Falcón, no obstante se ha establecido que si procreó un niño que fue bautizado con el nombre de Nicolás Zamora González, sin embargo, la información sobre éste es muy escasa. Lo cercano de la guerra federal y la intranquilidad y movilización en que vivía Zamora haya influido en ese aspecto familiar.

Está claro que los cambios que generan las acciones del mayor de los Monagas, conllevan que Páez se convierte en derrotado, preso y expulsado. Para precisar el desarrollo del General en Jefe José Antonio Páez, tomaremos parte de la biografía que escribimos sobre él en nuestro libro Pléyade de Héroes para describir esta parte de su existencia:

“En la mañana de ese día (24 de enero de 1848), fuerzas militares penetraron en el recinto donde sesionaba el Parlamento y acabó con lo que estaba planeado. Esto llevó a Páez a tomar nuevamente las armas. Pero los días no eran los mismos y es derrotado por uno de sus otrora subalternos y además compadre: Cornelio Muñoz, quien lo batió en la batalla de “Los Araguatos”, el 10 de marzo de ese año 48…”.

Páez logra ponerse a salvo y huye hacia la Nueva Granada. El dos de julio del año siguiente, 1849, invade Páez por La Vela de Coro. Habría de ser derrotado por otro de sus subalternos del pasado emancipador, José Laurencio Silva, quien lo persigue y lo detiene el 15 de agosto en Macapo Abajo. El castillo San Antonio de la Eminencia en el estado Sucre, va a ser el sitio de su encierro. De ahí sale al destierro. Regresaría 12 años después para ser presidente por tercera vez.

Es importante destacar que ese José Laurencio Silva fue uno de los héroes de los patriotas que casó con Felicia Bolívar, hija del hermano del Libertador, Juan Vicente, y ahora lo vemos en el bando de los conservadores.

 

De la victoria de Santa Inés a la muerte


Con Páez en el exterior, los liberales rodean a los Monagas, quienes a su vez imponen su autocracia que manda, pero no impone las leyes que el país demandaba, como bien destacó Mario Briceño Iragorry, quien señaló “que las promesas de reparto de tierras hechas a los soldados patriotas se habían convertido en leyes draconianas contra los desheredados, a quienes el hambre había obligado a convertirse en cuatreros, con amenaza de la propiedad de los grandes terratenientes. Y la revolución que se presiente, es un monstruo que espanta, y en la que los llamados demagogos, perturbadores del orden público, en la función de dirigente pasan a segundo plano, sustituidos por hombres de la estirpe social de Ezequiel Zamora, quienes canalizan el descontento popular, especialmente en las provincias de Portuguesa, Barinas y Apure, donde los labradores andan agobiados por los especuladores que medraban con el comercio del añil”.

Ahí tenemos pues, a Ezequiel Zamora, convertido en un líder de las masas más desposeídas, víctimas de los dueños de la toda la funcionalidad económica, muchos de los cuales habían tenido gran participación en la gesta emancipadora, digamos “los amos del valle”, a los cuales no pertenecía el de Cúa.

La historia que no es corta, había recogido una serie de acontecimientos en esos años siguientes al primer gobierno de los Monagas, destacándose que en el 1851, José Tadeo le pasó la Presidencia a su hermano José Gregorio, calificado como “la primera lanza de oriente” por sus acciones con esa peligrosa arma en manos de aquellos llaneros que primero siguieron a Boves y luego a Páez, y otros próceres de la gesta que nos dio la libertad, y a los cuatro años, en el 1855, la recibió nuevamente. El menor de estos hermanos, orientales de nacimiento, va a decretar la libertad de los esclavos el 24 de marzo de 1854, que si bien es cierto, que fue emitida, no abarcó todo el concepto de libertad. Incluso algunos han dicho que la misma oligarquía se benefició con la libertad de los esclavos, que pasaron a constituirse en “mano de obra barata”, pero que tenia que trabajar para cobrar, pues, no existía ningún tipo de respaldo del Estado para la clase obrera en ninguna de sus especialidades disfrutara de los beneficio de leyes laborales.

Así José Tadeo Monagas va a gobernar hasta el 1858. En ese lapso presidencial, el que en el 1848 dijo que la “Constitución sirve para todo”, impuso otra en el 1857, mediante la cual, su yerno, el coronel Francisco José Oriach, quedó como Vicepresidente. Esa imposición colmó el criterio político de liberales y conservadores, quienes se unieron contra el mayor de los hermanos Monagas, quien va a ser derrocado, pues en todo el país se conformaron grupos armados. De las rebeliones que surgen, sale favorecido el general Julián Castro, quien asume el mando presidencial.

De esta forma, los Monagas que venían gobernando desde el 1847, cuando sucedieron a Páez, quien a su vez había mantenido el control del país desde el 1830, salen del poder, ocasionado de paso un conflicto con Francia, cuando el mayor, José Tadeo, se refugia en la embajada de Francia, el 15 de marzo de 1858.

 

Elecciones libres y la Guerra Federal


Ese Castro fue un general de “poco brillo” al que se le presentó la suerte y llegó a la Presidencia de la República de Venezuela, pues, gozaba de la confianza de los Monagas, en especial de José Tadeo. Más, todo no estaba solventado en el marco político de Venezuela en aquellos días, por cuanto, sin los Monagas, las diferencias entre liberales y conservadores volvían a tomar vigencia.

Así llegamos al 19 de abril de 1858. Se estaban cumpliendo 48 años de la destitución de las autoridades españolas, comandadas por el Capitán General Vicente de Emparan y Orbe, el mismo que dijo “Yo tampoco quiero mando”, en aquella mañana del 19 de abril de 1810. Castro llama a elecciones, que en el tiempo histórico, van a ser reconocidas como las primeras de carácter universal que se realizan en Venezuela con libertad de voto para todo los mayores de edad.

Ya sin los Monagas en el poder, el 5 de julio de 1858, se instala una especie de Asamblea que lleva el nombre de Convención Nacional de Valencia con el propósito de elaborar una nueva constitución. Su primer presidente fue Fermín Toro y estuvo integrada por una abrumadora mayoría del Partido Conservador, entre quienes figuraban Pedro Gual y Valentín Espinal. Lo que de hecho molestó a los liberales.

Como vemos, destacan nombre que jugaron destacados roles en los días siguientes a la independencia, como es el caso de Pedro Gual. También va a estar Francisco Rodríguez del Toro y el propio Páez, no obstante que han transcurrido cerca de 40 años de lograda esa independencia. Ahora la guerra será entre hermanos.

El conflicto con Francia y también con Inglaterra y otros países, conlleva que los cuñados Falcón y Zamora se vayan a Curazao, colonia holandesa, con lo cual se pone de manifiesto que los enfrentamientos bélicos están cerca. Y es así porqué los conservadores no querían que José Tadeo Monagas se fuera al exterior y surge entonces el llamado históricamente Protocolo Urrutia, nombre que se le dio al arreglo al cual se llegó para que Monagas saliera de la embajada y no fuera molestado hasta irse al exterior. Wenceslao Urrutia, era el nombre de quien estaba al frente de las Relaciones Exteriores de nuestro país.

 

La Batalla de Santa Inés y la muerte de Zamora


Como hemos señalado, Venezuela se enfrascará nuevamente en guerra, pero ahora será entre venezolanos, hermanos del propio país, entre liberales y conservadores. La guerra federal concluirá con el Tratado de Coche, signado por representantes de Páez, quien está ejerciendo su tercera presidencia y es representado por Pedro José Rojas, mientras que el mariscal Juan Crisóstomo Falcón tiene de respaldo para la firma, al general y abogado, Antonio Guzmán Blanco, quien a la postre será uno de los más grandes beneficiados de ese conflicto que concluye definitivamente el 23 de abril de 1863.

Esa guerra comienza en firme, el 20 de febrero de 1859, cuando en Coro, el comandante Tirso de Salaverría, lanza o emite, lo que se va a conocer como “el Grito de Federación” que tiene de jefe a Falcón y a Zamora de segundo, pero que es quien logra encarnar todo el mando militar y ser el alma del mismo conflicto, consiguiendo un considerable número de triunfos a favor del ejército de la Federación.

El primero de esos triunfos de Zamora, será el de la batalla de Santa Inés, que históricamente marca su sentencia de muerte, pues una bala traicionera, como hemos señalado, le ciega la vida el 10 de enero del 1860. Es decir, al mes siguiente. El tiempo histórico ha recogido que la bala fue dispara por uno de los hombres del mismo bando del General del Pueblo Soberano, de apellido Morón.

La importancia de la batalla de Santa Inés, le escogió el Comandante Eterno Hugo Chávez para significar las campañas electorales en las que se vio envuelto por la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela y que fueron esos triunfos logrados, lo que permitieron que nuestra Venezuela responda a la palabra Bolivariana, pues desde aquellos años iniciados el 1830 por José Antonio Páez, al Padre Libertador Simón Bolívar, se le utilizó como símbolo paralizante, como bien lo dijo el maestro Miguel Acosta Saignes, en su obra Bolívar, el hombre de las dificultades.

 

 

Una bala traicionera le segó la vida al mes exacto de haber triunfado en la batalla de Santa Inés, pero en el tiempo Zamora ha quedado como uno de los símbolos revolucionarios de la Venezuela soberana, libre, revolucionaria y chavista, uno de sus subalternos de apellido Morón habría sido el que la disparó.

Por Antonio “Chino” Manrique.- Solamente cuatro días habían transcurrido de la esplendorosa batalla de Mucuritas, ganada por José Antonio Páez, cuando en la población de Cúa nació Ezequiel Zamora, quien al parecer vino al mundo signado por aquella victoria de los 1.100 hombres comandados por el entonces “Centauro de los llanos”, para llegar a ganarse el título de General del Pueblo Soberano, que encontraría la muerte cuando una bala traidora le segará la vida, en momentos en que venía de triunfar en la batalla de Santa Inés, librada contra los conservadores, comandados precisamente por el mismo que había vencido a los jefes españoles Miguel de la Torre y Sebastián de la Calzada, el 28 de enero de 1817, es decir, hace 200 años, en lo que constituye un acontecimiento que se ensambla con el bicentenario de quien fuera asesinado el 10 de enero de 1860, en el marco de la Guerra Federal.

Se hacen más ilustrativos estos hechos históricos en su bicentenario por la disposición asumida por el presidente obrero Nicolás Maduro Moros y su entorno gubernamental de conmemorar en grande los 200 años del natalicio de Ezequiel Zamora, uno de los personajes más relevantes de la conformación republicana de nuestra Venezuela, por cuanto fue quien encabezó la lucha de los federales contra los conservadores que se habían entronizado en el poder desde mayo de 1830, cuando aunado al derrumbe de la Gran Colombia, fue asesinado el Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, y finalmente, el 17 de diciembre de ese mismo año, murió el Padre Libertador Simón Bolívar, con lo cual la unidad que venía buscando también se fue al suelo y entró entonces el caudillismo como factor predominante en el área política, hasta fecha reciente, cuando el Comandante Eterno Hugo Chávez, insurgió con su “¡Por ahora!” y desde el mando presidencial, rescató ese rico pensamiento, que por cierto acaba de reunirse en República Dominicana, a través de la CELAC, en la cual no tiene cabida la OEA, que no es más que el “ministerio de colonias” que dirige el imperio norteamericano.

Sabemos que el caudillismo le dio paso a las dictaduras militares que luego del derrocamiento de aquellas que en los años cincuenta llamaban “la Internacional de las Espadas”, apoyadas por USA, surgieron los mandos políticos que en nuestro país, englobó a los integrantes del puntofijismo, integrado por AD, COPEI y URD, segregando a los comunistas, quienes en Venezuela fueron los que más íntegros se dieron en la lucha contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Sin obviar el papel que jugó en esa clandestinidad, el sector de Acción Democrática que en el 1960 rompió banderas revolucionarias y se fue a la lucha armada, luego de haber constituido el MIR, con el liderazgo de Domingo Alberto Rangel y Simón Sáez Mérida, entre muchos otros dirigentes.

Zamora en la secuencia histórica
Ezequiel Zamora Correa es uno de los venezolanos más de aquellos que vinieron al mundo en los años tormentos de la gesta emancipadora, que en el caso nuestro se concretó definitivamente en el 1823, luego que el 24 de junio de 1821, Bolívar triunfara en la Batalla de Carabobo y dos años más tarde se libran las batallas del Lago de Maracaibo (24 de julio de 1823) y de puerto Cabello ( entre el 7 y el 10 de noviembre de 1823), cuando nuestro territorio es totalmente liberado, precisamente por José Antonio Páez, quien derrota al último jefe español Sebastián de La Calzada, quien por mera casualidad, fue el segundo de Miguel de La Torre en la batalla de Mucuritas (28 de enero de 1817).

Los padres de Zamora fueron Alejandro Zamora y Paula Correa de Zamora, lo que le dio la identidad de Ezequiel Zamora Correa. Fue el segundo de los seis descendientes de esa unión. Otros dos varones y tres hembras complementaron la prole. Antonio, el primero, y luego vinieron Carlota, Genoveva, Raquel y Gabriel fueron sus nombres y siguieron en ese orden.
En el 1821, el mismo de la Batalla de Carabobo, murió el padre de Ezequiel, Alejandro Zamora. Fue una de las miles de bajas de los patriotas. A los cuatro años, en el 1825, la viuda, Paula Correa se vino a Caracas con su prole. En la capital, el niño, de apenas ocho años es inscrito en la escuela de primeras letras, regentada por el maestro Vicente Méndez.

Esta escuelita estaba situada en lo que constituía entonces la sede o Casa Municipal, en la esquina de Las Mercedes, que es precisamente donde se encuentra la Iglesia de Las Mercedes, que históricamente, tiene su peso específico en el marco de nuestro historial patriótico, pues, fue allí donde el padre José Félix Blanco llegó corriendo con su sotana levantada en búsqueda desesperada del padre José Cortés de Madariaga, en la mañana del 19 de abril del 1810, cuando los planes ya trazados y en pleno desarrollo, amenazaban con fracasar. Ya sabemos que el padre Madariaga, se dirigió con Blanco hasta la hoy Casa Amarilla y tuvo la osadía de señalarle con su mano derecha a la muchedumbre reunida en el escenario de lo que después del 1874, va a ser la Plaza Bolívar, que no, cuando el Capitán General Vicente de Emparan y Orbe, les consultó si querían que él los siguiera mandando… sabemos que la respuesta fue ¡no!..

Zamora en el campo revolucionario
Zamora había cumplido los 20 años, cuando se abre camino y se traslada a Villa de Cura, donde se instala como comerciante y negociante con ganado y mercancías secas. Por ese entonces surge en Caracas, el periódico El Venezolano, que es el vocero de los liberales. Tiene entonces 23 años y una capacidad de captación de los avances revolucionarios e ideológicos que se han venido conformando con los liberales, entre los cuales figura García su amigo desde la infancia.

En la imprenta de Valentín Espinal es impreso aquel medio, a cuyo frente está Antonio Leocadio Guzmán, como director y le acompañan Tomas Lander, Felipe Larrazábal, José de Austria, Tomás J. Sanavría, Jerónimo E. Blanco, Jacinto Gutiérrez y el mismo José María García, además de todo un conjunto de personajes de las letras e ideologías de aquellos momentos, no obstante el caudillismo imperante con Páez al frente, la mano de obra calificada de los obreros gráficos, los sastres y otras rudimentarias especialidades que van surgiendo, conjuntamente con la peonada y los propios esclavos, van acumulando inquietudes que de hecho convergen hacia el campo revolucionario.

Algunos terratenientes y ricos ganaderos han sido ganados por las ideas liberales y contribuyen con sus aportes para la edición del periódico, tales fueron los casos de Casiano Santana, Juan Bautista Mijares y un personaje bien destacado históricamente, como lo fue Francisco Rodríguez del Toro, el Marqués del Toro.

Para entonces Zamora con 24 años, amplía su incursión en el negocio de la venta de ganado vacuno y caballar, productos agrícolas, que lo llevan a transitar por otras poblaciones vecinas a su Cúa natal (actual estado Miranda), que conforman Guárico, Carabobo, Cojedes y Apure, como son, San Francisco, San Juan, El Pao, Calabozo. Esto le permite contactar a ricos ganaderos y dueños de extensos fundos y haciendas, donde las ideas liberales han dejado su huella que se hará sentir en la próxima década.

Páez domina con la oligarquía conservadora
Con Páez como gran jefe, los enfrentamientos se agudizan, después de abril de 1836 con la renuncia a la presidencia del doctor José María Vargas López. La llamada “Revolución de las reformas”, liderada por Santiago Mariño en julio de 1835, lo lleva definitivamente a esa renuncia a la presidencia. Quienes concluyen el período presidencial del doctor Vargas, son todos del bando pancista. Antes, en abril del 1834, había surgido la ley de “espera y quita”, que afianzaba más el dominio de los conservadores que no eran otros que los oligarcas, terratenientes, dueños del comercio, etcétera. El General Carlos Soublette, uno de los principales seguidores del “Catire Páez”, gobierna el último año y en el 1839, le hace entrega o le “devuelve a éste, el mando presidencial”.

Como en una especie de rebatiña, en el 1843, vuelve Soublette a la presidencia. Y en el 1847 surge la figura del general José Tadeo Monagas, con quien Páez piensa continuar ejerciendo su dominio, más, demostró desconocer a los hermanos José Tadeo y José Gregorio, quienes habrían de imponer su dominio hasta los días previos a la guerra federal en el 1859, en especial, el mayor de los hermanos.

La lucha armada y su condena a muerte
En los inicios de la década de los cuarenta, Zamora entra de lleno en los combates contra los conservadores, y en el 1846, está unido con Francisco José Rangel, y cuenta entonces con 29 años, pero dejemos que sea, José León Tapia, de cuya obra (extraordinaria, por demás) Por aquí pasó Zamora, tomaremos una parte, titulada la “semblanza del personaje”, que nos dice: “…Era alto y delgado de cuerpo, de nariz prominente, ojos azules y pelo castaño pasudo, como magistralmente lo describe don Laureano Villanueva. Menos de 30 años tenía cuando en el 1845 comenzaron las luchas profundas entre liberales arruinados y los oligarcas dueños del poder (…) Vivía en Villa de Cura, como pequeño comerciante, cuando empezó a hacerse eco de El Venezolano y la multitud de periódicos con que el Partido Liberal trataba de soliviantar a las masas, como única forma de defender sus intereses los criadores y agricultores, quebrados por carencia de circulante y la tremenda Ley del 10 de abril de 1834 (…) Por el desconocimiento de las elecciones de 1846, la represión permanente ante el movimiento popular, después de la fracasada entrevista entre Antonio Leocadio Guzmán, líder y demagogo liberal, y el General Páez, líder conservador, después de tantas glorias populares, Zamora insurgió en armas y por las sierras de Carabobo, deja su primera estela de victorias al lado de Rafael Flores, el Calvareño, del indio Rangel y de muchos otros. Al final fue derrotado y prisionero, salvado del fusilamiento por ocultar su nombre, condenado posteriormente a muerte y perdonado por la recia personalidad de José Tadeo Monagas, quien por un error de táctica del Partido Conservador, suplantó a Soublette en la Presidencia de la República. No así Rangel…”.

Zamora condenado a muerte
Así fue en efecto, el 14 de marzo de 1847, Rangel fue pasado por las armas. A los 11 días, el día 25 de marzo, le tocaría el turno a Ezequiel Zamora, pero es el caso, que en la presidencia estaba el mayor de los Monagas, José Tadeo, quien le conmuta la pena y es condenado a 10 años de prisión. De esta forma, Ezequiel Zamora, está en desgracia, cuando está también cumpliendo 30 años y se encuentra preso en Maracay. Entonces surge la decisión del presidente Monagas, quien el 24 de enero de 1848, después que violenta el Congreso, le conmuta la pena y lo reactiva en el ejército, cuando está por cumplir 31 años. De esa forma, Ezequiel Zamora escapa a la muerte fuera del campo de batalla y pasa a ejercer cargos gubernamentales, con lo que en el fondo, José Tadeo Monagas, le estaba reconociendo su posición victoriosa frente a los conservadores, a quienes él también estaba enfrentando desde el poder.

Es precisamente en este lapso en el cual Zamora contrae nupcias con Estefanía Falcón, hermana del mariscal Juan Crisóstomo Falcón, con quien conformaría una jefatura de los liberales que culminan en la guerra federal. Es notorio también que otro que cae en desgracia es Antonio Guzmán Blanco, condenado igualmente a la pena de muerte, de la cual lo salva el mismo Presidente Monagas y lo incorpora a su séquito. En el marco histórico que reúne Zamora, no se conoce descendencia con la hermana del mariscal Falcón, no obstante se ha establecido que si procreó un niño que fue bautizado con el nombre de Nicolás Zamora González, sin embargo, la información sobre éste es muy escasa. Lo cercano de la guerra federal y la intranquilidad y movilización en que vivía Zamora haya influido en ese aspecto familiar.

Está claro que los cambios que generan las acciones del mayor de los Monagas, conllevan que Páez se convierte en derrotado, preso y expulsado. Para precisar el desarrollo del General en Jefe José Antonio Páez, tomaremos parte de la biografía que escribimos sobre él en nuestro libro Pléyade de Héroes para describir esta parte de su existencia:

“En la mañana de ese día (24 de enero de 1848), fuerzas militares penetraron en el recinto donde sesionaba el Parlamento y acabó con lo que estaba planeado. Esto llevó a Páez a tomar nuevamente las armas. Pero los días no eran los mismos y es derrotado por uno de sus otrora subalternos y además compadre: Cornelio Muñoz, quien lo batió en la batalla de “Los Araguatos”, el 10 de marzo de ese año 48…”.

Páez logra ponerse a salvo y huye hacia la Nueva Granada. El dos de julio del año siguiente, 1849, invade Páez por La Vela de Coro. Habría de ser derrotado por otro de sus subalternos del pasado emancipador, José Laurencio Silva, quien lo persigue y lo detiene el 15 de agosto en Macapo Abajo. El castillo San Antonio de la Eminencia en el estado Sucre, va a ser el sitio de su encierro. De ahí sale al destierro. Regresaría 12 años después para ser presidente por tercera vez.

Es importante destacar que ese José Laurencio Silva fue uno de los héroes de los patriotas que casó con Felicia Bolívar, hija del hermano del Libertador, Juan Vicente, y ahora lo vemos en el bando de los conservadores.

De la victoria de Santa Inés a la muerte
Con Páez en el exterior, los liberales rodean a los Monagas, quienes a su vez imponen su autocracia que manda, pero no impone las leyes que el país demandaba, como bien destacó Mario Briceño Iragorry, quien señaló “que las promesas de reparto de tierras hechas a los soldados patriotas se habían convertido en leyes draconianas contra los desheredados, a quienes el hambre había obligado a convertirse en cuatreros, con amenaza de la propiedad de los grandes terratenientes. Y la revolución que se presiente, es un monstruo que espanta, y en la que los llamados demagogos, perturbadores del orden público, en la función de dirigente pasan a segundo plano, sustituidos por hombres de la estirpe social de Ezequiel Zamora, quienes canalizan el descontento popular, especialmente en las provincias de Portuguesa, Barinas y Apure, donde los labradores andan agobiados por los especuladores que medraban con el comercio del añil”.

Ahí tenemos pues, a Ezequiel Zamora, convertido en un líder de las masas más desposeídas, víctimas de los dueños de la toda la funcionalidad económica, muchos de los cuales habían tenido gran participación en la gesta emancipadora, digamos “los amos del valle”, a los cuales no pertenecía el de Cúa.

La historia que no es corta, había recogido una serie de acontecimientos en esos años siguientes al primer gobierno de los Monagas, destacándose que en el 1851, José Tadeo le pasó la Presidencia a su hermano José Gregorio, calificado como “la primera lanza de oriente” por sus acciones con esa peligrosa arma en manos de aquellos llaneros que primero siguieron a Boves y luego a Páez, y otros próceres de la gesta que nos dio la libertad, y a los cuatro años, en el 1855, la recibió nuevamente. El menor de estos hermanos, orientales de nacimiento, va a decretar la libertad de los esclavos el 24 de marzo de 1854, que si bien es cierto, que fue emitida, no abarcó todo el concepto de libertad. Incluso algunos han dicho que la misma oligarquía se benefició con la libertad de los esclavos, que pasaron a constituirse en “mano de obra barata”, pero que tenia que trabajar para cobrar, pues, no existía ningún tipo de respaldo del Estado para la clase obrera en ninguna de sus especialidades disfrutara de los beneficio de leyes laborales.

Así José Tadeo Monagas va a gobernar hasta el 1858. En ese lapso presidencial, el que en el 1848 dijo que la “Constitución sirve para todo”, impuso otra en el 1857, mediante la cual, su yerno, el coronel Francisco José Oriach, quedó como Vicepresidente. Esa imposición colmó el criterio político de liberales y conservadores, quienes se unieron contra el mayor de los hermanos Monagas, quien va a ser derrocado, pues en todo el país se conformaron grupos armados. De las rebeliones que surgen, sale favorecido el general Julián Castro, quien asume el mando presidencial.

De esta forma, los Monagas que venían gobernando desde el 1847, cuando sucedieron a Páez, quien a su vez había mantenido el control del país desde el 1830, salen del poder, ocasionado de paso un conflicto con Francia, cuando el mayor, José Tadeo, se refugia en la embajada de Francia, el 15 de marzo de 1858.

Elecciones libres y la Guerra Federal
Ese Castro fue un general de “poco brillo” al que se le presentó la suerte y llegó a la Presidencia de la República de Venezuela, pues, gozaba de la confianza de los Monagas, en especial de José Tadeo. Más, todo no estaba solventado en el marco político de Venezuela en aquellos días, por cuanto, sin los Monagas, las diferencias entre liberales y conservadores volvían a tomar vigencia.

Así llegamos al 19 de abril de 1858. Se estaban cumpliendo 48 años de la destitución de las autoridades españolas, comandadas por el Capitán General Vicente de Emparan y Orbe, el mismo que dijo “Yo tampoco quiero mando”, en aquella mañana del 19 de abril de 1810. Castro llama a elecciones, que en el tiempo histórico, van a ser reconocidas como las primeras de carácter universal que se realizan en Venezuela con libertad de voto para todo los mayores de edad.

Ya sin los Monagas en el poder, el 5 de julio de 1858, se instala una especie de Asamblea que lleva el nombre de Convención Nacional de Valencia con el propósito de elaborar una nueva constitución. Su primer presidente fue Fermín Toro y estuvo integrada por una abrumadora mayoría del Partido Conservador, entre quienes figuraban Pedro Gual y Valentín Espinal. Lo que de hecho molestó a los liberales.

Como vemos, destacan nombre que jugaron destacados roles en los días siguientes a la independencia, como es el caso de Pedro Gual. También va a estar Francisco Rodríguez del Toro y el propio Páez, no obstante que han transcurrido cerca de 40 años de lograda esa independencia. Ahora la guerra será entre hermanos.

El conflicto con Francia y también con Inglaterra y otros países, conlleva que los cuñados Falcón y Zamora se vayan a Curazao, colonia holandesa, con lo cual se pone de manifiesto que los enfrentamientos bélicos están cerca. Y es así porqué los conservadores no querían que José Tadeo Monagas se fuera al exterior y surge entonces el llamado históricamente Protocolo Urrutia, nombre que se le dio al arreglo al cual se llegó para que Monagas saliera de la embajada y no fuera molestado hasta irse al exterior. Wenceslao Urrutia, era el nombre de quien estaba al frente de las Relaciones Exteriores de nuestro país.

La Batalla de Santa Inés y la muerte de Zamora
Como hemos señalado, Venezuela se enfrascará nuevamente en guerra, pero ahora será entre venezolanos, hermanos del propio país, entre liberales y conservadores. La guerra federal concluirá con el Tratado de Coche, signado por representantes de Páez, quien está ejerciendo su tercera presidencia y es representado por Pedro José Rojas, mientras que el mariscal Juan Crisóstomo Falcón tiene de respaldo para la firma, al general y abogado, Antonio Guzmán Blanco, quien a la postre será uno de los más grandes beneficiados de ese conflicto que concluye definitivamente el 23 de abril de 1863.

Esa guerra comienza en firme, el 20 de febrero de 1859, cuando en Coro, el comandante Tirso de Salaverría, lanza o emite, lo que se va a conocer como “el Grito de Federación” que tiene de jefe a Falcón y a Zamora de segundo, pero que es quien logra encarnar todo el mando militar y ser el alma del mismo conflicto, consiguiendo un considerable número de triunfos a favor del ejército de la Federación.

El primero de esos triunfos de Zamora, será el de la batalla de Santa Inés, que históricamente marca su sentencia de muerte, pues una bala traicionera, como hemos señalado, le ciega la vida el 10 de enero del 1860. Es decir, al mes siguiente. El tiempo histórico ha recogido que la bala fue dispara por uno de los hombres del mismo bando del General del Pueblo Soberano, de apellido Morón.

La importancia de la batalla de Santa Inés, le escogió el Comandante Eterno Hugo Chávez para significar las campañas electorales en las que se vio envuelto por la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela y que fueron esos triunfos logrados, lo que permitieron que nuestra Venezuela responda a la palabra Bolivariana, pues desde aquellos años iniciados el 1830 por José Antonio Páez, al Padre Libertador Simón Bolívar, se le utilizó como símbolo paralizante, como bien lo dijo el maestro Miguel Acosta Saignes, en su obra Bolívar, el hombre de las dificultades.